Terminas el máster y, entre la satisfacción de haber llegado hasta aquí y el vértigo de decidir qué viene ahora, aparece una pregunta: ¿y si hago un doctorado? A algunos les tienta porque les encanta investigar. A otros, porque no tienen claro qué hacer con el título y piensan que seguir estudiando es la opción segura. Antes de decidir, conviene distinguir el interés por investigar de las ganas de aplazar la decisión sobre qué hacer después.
Qué es de verdad un doctorado (y qué no)
Lo primero es descartar la idea de que es un máster más largo. La investigación es la actividad principal, aunque el programa también incluye formación: es un trabajo que haces tú, con un director o directora de tesis, y que termina en una tesis, un documento original que tiene que aportar algo nuevo en tu campo. La vía general exige títulos oficiales de Grado y Máster universitario, o equivalentes, que sumen al menos 300 créditos ECTS entre los dos. Está regulado en el Real Decreto 99/2011.
El proceso tiene sus reglas. Cada año tu comisión académica evalúa un documento donde se va registrando lo que haces. Al final, la tesis necesita informes de al menos dos doctores ajenos a tu universidad y se defiende en un acto público. Y el tiempo está acotado: a tiempo completo tienes un máximo de cuatro años desde la matrícula hasta depositar la tesis, y a tiempo parcial, siete, con autorización de la comisión. Puedes solicitar una prórroga de un año, que debe autorizar la comisión académica. Con una discapacidad reconocida igual o superior al 33 %, los máximos son seis y nueve años, respectivamente.
Cómo se financia: el contrato predoctoral
La duda práctica es cómo se vive durante esos cuatro años. Una vía para hacerlo con sueldo es el contrato predoctoral, que regula la Ley de la Ciencia, la Tecnología y la Innovación. Es un contrato de trabajo, a tiempo completo, con carácter general de entre uno y cuatro años (seis como máximo para personas con discapacidad), para quien está admitido en un programa de doctorado y trabaja en un proyecto de investigación concreto. Su regulación detallada está en el Estatuto del personal investigador predoctoral en formación, y quienes lo tienen pueden colaborar en tareas docentes hasta un máximo de 180 horas durante todo el contrato, sin superar 60 al año. El contrato puede incluir además hasta doce meses de orientación postdoctoral, dentro de su duración máxima, y obtener el título de doctor cierra la etapa predoctoral y abre la postdoctoral.
Estos contratos no se piden sin más: se consiguen por convocatorias competitivas. Una de ellas es la FPU, del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades. La de 2025 se convocó por Orden de 30 de diciembre de 2025 (extracto en el BOE) con 870 ayudas, 43 de ellas reservadas a personas con discapacidad igual o superior al 33 %. Existen otras, como las ayudas predoctorales de la Agencia Estatal de Investigación vinculadas a proyectos, y también las que convocan comunidades autónomas y universidades. Cada convocatoria establece sus requisitos y criterios de selección.
Para conocer la retribución, revisa la convocatoria y el convenio aplicable, porque cambia según la entidad y el año.
Hay una alternativa para quien trabaja o no consigue financiación: matricularse a tiempo parcial. Tienes siete años en lugar de cuatro, pero necesitas la autorización de la comisión académica y, sobre todo, mucha organización. Antes de compaginarlo con un empleo, valora qué dedicación puedes mantener durante esos años.
Cómo es el día a día de una tesis
El doctorado no sigue un calendario tradicional de clases semanales. Lo normal es que trabajes en un laboratorio, un grupo de investigación o por tu cuenta en la biblioteca y el despacho, con reuniones periódicas con tu director o directora. Hay semanas de lectura y semanas de experimentos, ratos de escritura y ratos de bloqueo. Aprendes mucho de método, pero el avance no siempre es lineal: durante la investigación puedes tener que revisar o descartar ideas iniciales.
Hay además una posibilidad que merece la pena conocer: la mención de «Doctorado internacional». Para obtenerla se exige, entre otros requisitos, una o varias estancias fuera de España que sumen al menos tres meses (si son varias, una debe durar al menos un mes), redactar y defender al menos el resumen y las conclusiones en una lengua científica distinta de las oficiales en España, contar con informes de dos expertos de instituciones no españolas y con un miembro del tribunal de una institución no española. También existe la cotutela, en la que la tesis se dirige a la vez desde dos o más universidades mediante un convenio. Conviene consultar los requisitos completos del programa antes de planificarlo.
Cómo elegir programa y director
Al elegir, presta atención a la dirección de tesis y al grupo de investigación. Antes de comprometerte, escribe a la persona que te interesa, cuéntale tu idea y pregunta en qué proyectos trabaja, cuántos doctorandos dirige a la vez y con qué financiación cuenta el grupo. Habla también con alguien de su equipo, sin intermediarios, y pídele que te cuente cómo es trabajar allí. Si desde el principio notas respuestas vagas, es mejor saberlo antes de matricularte.
Fíjate también en el programa de doctorado, que organiza la formación transversal, el seguimiento anual y los plazos. Una universidad puede ofrecer varios programas y algunos se organizan entre varias universidades, así que no todos funcionan igual. Pide el reglamento y léelo con calma, sobre todo los apartados de seguimiento, prórrogas y depósito de la tesis.
Cuándo tiene sentido y cuándo no
Un doctorado tiene mucho sentido si de verdad te interesa un tema lo bastante como para pasar cuatro años con él, si te gusta trabajar con autonomía y si la investigación, en la universidad, en un centro público o en una empresa con departamento de I+D, es lo que quieres hacer después. También puede ser buena idea si tu profesión lo valora de forma explícita, algo que debes comprobar en tu sector y no dar por hecho.
Tiene menos sentido si lo eliges para retrasar la decisión sobre qué hacer, o si lo ves como el camino automático hacia un puesto de profesor. Si quieres seguir investigando, revisa los requisitos y procesos de selección de los puestos que te interesan. Antes de dar el paso, habla con quienes ya están dentro: pregunta en el grupo que te interesa cuántos doctorandos hay, cuántos han leído la tesis y qué ha sido de ellos después.
Para comparar opciones, puedes consultar la oferta de másteres y los programas de doctorado.
Y si no quieres hacer doctorado, ¿qué más hay?
Mucha gente acaba el máster y empieza a trabajar, y es una decisión tan respetable como cualquier otra. Con un máster ya tienes una formación sólida, y puedes plantearte el doctorado más adelante, teniendo en cuenta los requisitos de acceso y de las ayudas, que fijan sus propios plazos.
Si lo que te preocupa es el futuro después de la tesis, ten en cuenta que el título acredita formación investigadora, pero no garantiza un empleo. Existen contratos postdoctorales y otras vías, pero conviene investigar, antes de empezar, qué opciones reales hay en tu campo concreto y qué han hecho quienes terminaron antes que tú. Esa información suele estar al alcance de una conversación con el grupo o con la escuela de doctorado.
Antes de decidirte, cinco preguntas
Si quieres ordenar las ideas, plantéate cinco cosas. Primero, qué tema te gustaría estudiar durante cuatro años y si ya has encontrado a alguien que lo dirija. Segundo, cómo piensas financiarlo: contrato predoctoral, otra ayuda o trabajando a tiempo parcial. Tercero, qué quieres hacer cuando termines. Cuarto, cómo es tu relación con el trabajo autónomo y con la incertidumbre. Y quinto, qué cuenta la gente que ya lo ha hecho en tu campo.
No hay una respuesta correcta. Hay respuestas que encajan con tu situación y otras que no. Lo importante es que la decisión sea tuya y esté informada.
Preguntas frecuentes
¿Qué necesito para empezar un doctorado?
La vía general exige títulos oficiales de Grado y Máster universitario, o equivalentes, que sumen al menos 300 créditos ECTS. Existen otras vías, como determinadas titulaciones extranjeras que permiten acceder al doctorado en su país de expedición, y cada programa puede pedir requisitos propios.
¿Cuánto dura?
A tiempo completo, un máximo de cuatro años desde la matrícula hasta depositar la tesis. A tiempo parcial, siete. Puedes solicitar una prórroga de un año, y con una discapacidad igual o superior al 33 % los máximos son seis y nueve años.
¿Se puede cobrar durante el doctorado?
Sí, con un contrato predoctoral, que puede financiarse mediante ayudas como la FPU. No todos los doctorandos tienen uno, y cada convocatoria establece sus requisitos y criterios de selección.
¿Se puede hacer un doctorado a tiempo parcial?
Sí, con una duración máxima de siete años, y con autorización de la comisión académica del programa.
¿Un doctorado garantiza un empleo?
No. El título acredita formación investigadora, pero no garantiza un empleo. Antes de empezar, pregunta en tu campo qué ha sido de quienes terminaron antes que tú.