Acceso a la universidad para mayores de 25, 40 y 45 años: cómo funciona cada vía

Actualizado el 1 de noviembre de 2026 · 12 min de lectura

Mesa de cocina luminosa por la mañana con un portátil abierto, un cuaderno en blanco y una taza de café junto a una ventana con plantas
Imagen generada con IA. Escena ilustrativa; no muestra instalaciones, personas ni materiales de Mundo Universidad ni de ninguna universidad concreta.

Muchas personas llegan a los 30, a los 42 o a los 50 con una idea que llevan años aplazando: estudiar una carrera. Quizá dejaron los estudios pronto, quizá nunca tuvieron la oportunidad, o quizá su trabajo les ha enseñado qué les gusta de verdad y quieren darle un título. La buena noticia es que el acceso a la universidad para mayores de 25, 40 y 45 años existe precisamente para ellas, no hace falta tener Bachillerato ni pasar por la PAU, y es una vía reconocida por la ley. Lo que cambia en cada caso es cómo se demuestra que estás preparada o preparado, y merece la pena saberlo antes de apuntarse a nada.

Antes de nada: ¿de verdad necesitas una de estas vías?

Estas tres puertas están pensadas para quien no tiene ninguna titulación que dé acceso a la universidad por otro camino. Si ya tienes el Bachillerato, lo habitual es entrar por la PAU. Si tienes un título de Técnico Superior de Formación Profesional, de Artes Plásticas y Diseño o de Técnico Deportivo Superior, puedes acceder sin hacer prueba de acceso, aunque luego la universidad aplique su procedimiento de admisión. Y si ya tienes estudios universitarios, el real decreto prevé un cauce distinto, aparte de estos. Todo esto está en el Real Decreto 534/2024, la norma estatal que regula hoy el acceso y la admisión a los grados.

Cada vía pide una edad mínima, y esa edad se cuenta de una manera concreta, que es lo que más confunde. Lo veremos en cada caso. Si dudas de si tu situación encaja, por ejemplo porque tienes el Bachillerato pero nunca superaste la PAU, pregunta a la universidad que te interese antes de dar nada por hecho.

Mayores de 25: una prueba de dos fases

Esta vía consiste en una prueba con dos fases, y es la más parecida a un examen clásico. Puedes presentarte si no tienes ningún título que te dé acceso por otra vía y si cumples 25 años, o ya los has cumplido, en el año natural en que se celebra la prueba. Es decir, no hace falta tener ya los 25 el día del examen: basta con cumplirlos ese mismo año.

La prueba tiene una fase general y una fase específica. La general mide si estás en condiciones de seguir estudios universitarios, tu capacidad de razonar y de expresarte por escrito, y consta de tres ejercicios: un comentario de texto o un tema general de actualidad, lengua castellana y una lengua extranjera a elegir entre alemán, francés, inglés, italiano y portugués. En las comunidades con lengua cooficial puede añadirse un cuarto ejercicio de esa lengua. La fase específica, en cambio, mira si tienes las aptitudes para el tipo de carrera que quieres, y eso se resuelve eligiendo una de cinco opciones: artes y humanidades, ciencias, ciencias de la salud, ciencias sociales y jurídicas, o ingeniería y arquitectura.

Imagina que llevas diez años en un despacho de administración y quieres estudiar Derecho o ADE. Harías la fase general y la específica de ciencias sociales y jurídicas. Si en cambio quisieras pasar a Enfermería, elegirías la opción de ciencias de la salud. Puedes presentarte a más de una opción si lo deseas, y declaras tanto la lengua extranjera como la opción cuando te inscribes.

La nota final es la media de las dos fases, de 0 a 10. Se considera superada con un 5, pero con una condición: si en la fase general o en la específica sacas menos de un 4, no se hace media, aunque la otra vaya muy bien. Si no te convence el resultado, puedes presentarte de nuevo y se tiene en cuenta la nota nueva siempre que sea mejor que la anterior.

Dos detalles prácticos juegan a tu favor. Puedes hacer la prueba en tantas universidades como quieras, y tienes preferencia en la admisión en aquellas donde la hayas hecho, en las titulaciones que cada una vincule a la opción que elegiste. Además, la ley obliga a las universidades públicas a reservar para este colectivo al menos un 2 % de las plazas de cada grado y centro. Quien organiza las pruebas son las universidades públicas, y la administración educativa competente (en general, tu comunidad autónoma) fija el programa y los criterios de valoración, de modo que los contenidos exactos dependen de dónde te examines.

Mayores de 40: se valora lo que ya sabes hacer

Aquí no hay un examen general. Esta vía parte de una idea razonable: si llevas años trabajando en algo, esa experiencia cuenta. Pueden acceder las personas que tengan experiencia laboral o profesional relacionada con la enseñanza que quieren cursar, que no tengan ninguna titulación que les dé acceso por otro camino y que cumplan los 40 años en el año natural en que empieza el curso. Fíjate en el cambio respecto a la vía anterior: se cuenta el año en que comienza el curso, no el de una prueba.

Hay dos particularidades importantes. La primera es que el acceso se concede para unos estudios concretos en una universidad concreta, no para la universidad en general. Tú envías la solicitud a la universidad que eliges, y la valoración corresponde a esa carrera y a esa universidad. La segunda es que cada universidad fija en la memoria de cada plan de estudios los criterios con los que acredita y puntúa la experiencia, siguiendo el marco del Real Decreto 822/2021. Lo que sí es común a todas es que el proceso incluye siempre una entrevista personal, que además se puede repetir en ocasiones sucesivas.

Piensa en alguien que lleva quince años como técnico de laboratorio y quiere cursar Biología, o en una persona que ha dirigido una tienda y se plantea Marketing. Lo que se mira es cuánto de lo que ha hecho se parece a esa carrera, y por eso es útil averiguar pronto qué documentación pide la universidad para acreditarla, y prepararte para contar bien tu trayectoria en la entrevista.

Mayores de 45: una prueba con menos ejercicios y una entrevista

La tercera vía es para quien cumple, o ya ha cumplido, los 45 años en el año natural en que se celebra la prueba, y tampoco tiene otra titulación que le dé acceso. La prueba es adaptada y tiene menos ejercicios que la de mayores de 25: dos, un comentario de texto o un tema general de actualidad y lengua castellana, con un tercero de lengua cooficial en las comunidades que lo establezcan. No hay lengua extranjera ni fase específica.

A cambio, la vía de 45 tiene una entrevista personal obligatoria, y para que el acceso sea favorable debes salir de ella con la calificación de apto. La prueba se supera con un mínimo de 5 puntos de media, siempre que además tengas al menos un 4 en cada ejercicio. La prueba se hace en la universidad que ofrezca los estudios que quieres cursar, y la superación te permite ser admitida o admitido solo en las universidades donde la hiciste. Si quieres mejorar nota, puedes repetirla en la misma universidad. Como en la de 40, el acceso se vincula a unos estudios concretos.

Para las personas que entran por la vía de 45 y por la de 40 con experiencia, las universidades públicas reservan en conjunto entre el 1 % y el 3 % de las plazas de cada grado y centro. Las plazas reservadas que queden vacantes pasan al cupo general, y puedes solicitar admisión por varios cupos si cumples sus requisitos.

¿Cuál me conviene si cumplo los requisitos de varias?

Puede ocurrir. Una persona de 43 años cumple la edad de la vía de 25 y la de 40, aunque la de 40 exige además experiencia relacionada con la carrera. No hay una respuesta única, pero sí un criterio sensato. La vía de 25 es la más general, porque se articula por ramas de conocimiento y no por una carrera concreta, y te sirve si tu experiencia no se parece a lo que quieres estudiar. La de 40 tiene más sentido si tu trabajo está muy relacionado con la carrera y prefieres no preparar un examen académico. La de 45 resulta atractiva por tener menos ejercicios, aunque te vincula a la universidad donde la haces.

Antes de elegir, piensa en la carrera y no solo en el trámite. Si todavía no lo tienes claro, la guía para elegir carrera o el test de orientación pueden ayudarte a decidir qué quieres estudiar antes de gastar energía en preparar una prueba.

Compaginarlo con el trabajo: qué cambia en la práctica

Aquí está la parte que más preocupa a quien ya trabaja. Para preparar la prueba, revisa el programa de cada ejercicio de tu convocatoria y organiza el estudio según el tiempo que de verdad tienes libre, con una rutina que puedas mantener. Antes de pagar ningún curso de preparación, pregunta qué materiales publica la propia universidad o la administración educativa de tu comunidad, por ejemplo modelos de examen y programa de cada ejercicio.

Cuando ya tengas la vía clara, toca decidir cómo estudiar. Si tu horario es rígido, merece la pena mirar los grados online y los grados semipresenciales, y tener claro cómo funciona la oferta a distancia en nuestro artículo sobre estudiar un grado online en España. Si prefieres el ritmo presencial, revisa los horarios, la asistencia exigida y las opciones de matrícula de cada centro. Pregunta también si la universidad permite matricularse a tiempo parcial y cómo se organiza.

Una vez que sepas qué carrera quieres, repasa el plan de estudios para calcular la carga real. Te ayudará nuestra explicación de cómo leer un plan de estudios, con los créditos ECTS por curso, las prácticas y los exámenes, que es lo que de verdad condiciona tu semana.

Plazos, convocatorias y dónde consultarlos

Las fechas cambian cada curso y varían según la universidad y la comunidad autónoma, así que lo útil es saber dónde mirarlas. La norma obliga a las universidades públicas a publicar con al menos un curso académico de antelación sus procedimientos de admisión y sus criterios de valoración. Las universidades convocan además cada año la prueba de mayores de 25 y la de 45, y el calendario de cada convocatoria se consulta en la web de la universidad (en la sección de acceso, admisión o futuros estudiantes, o en su secretaría) y en el portal de la administración educativa competente.

Cuando tengas la información, guarda tres cosas: los plazos de inscripción en la prueba o en la solicitud, el calendario de preinscripción para el grado y la fecha de matrícula. Son procesos distintos y se pueden confundir. Si el grado que te interesa tiene muchas más solicitudes que plazas, la nota importa; en nuestro artículo sobre la nota de acceso, admisión y corte se explica la diferencia entre ellas. Ten presente que las reservas de plazas de las que hablamos se aplican a las universidades públicas.

Consejos para empezar bien

Empieza por la carrera, no por el trámite. Decide qué quieres estudiar y en qué universidad, y después mira qué vía te encaja. Haz una lista de las universidades que te interesan y escribe a sus servicios de acceso con preguntas concretas: qué opciones de la fase específica vinculan al grado que quieres, cómo se puntúa la experiencia y cuándo es la entrevista.

Preguntas frecuentes

¿Tengo que tener cumplidos los 25 años el día del examen?

No. Se exige cumplir los 25 en el año natural en que se celebra la prueba, de modo que puedes presentarte aunque cumplas la edad más tarde ese mismo año.

¿Puedo hacer la prueba de mayores de 25 si ya tengo el Bachillerato?

La norma las reserva a quien no tiene ninguna titulación que dé acceso a la universidad por otras vías. Con Bachillerato superado y PAU, o con un Técnico Superior de FP, ya tienes camino. Si tienes Bachillerato pero no superaste la PAU, consulta a la universidad cómo se aplica en tu caso.

¿Qué se pide en la vía de mayores de 40?

Cumplir 40 años en el año natural en que empieza el curso, no tener otra titulación que dé acceso, tener experiencia laboral o profesional relacionada con los estudios que quieres cursar y pasar una entrevista personal. Los criterios con los que se valora esa experiencia los fija cada universidad en el plan de estudios.

¿Puedo repetir la prueba si no la supero o quiero subir la nota?

Sí. En la de 25, la universidad toma la nueva calificación si es superior a la anterior. En la de 45 también puedes repetirla, pero en la misma universidad.

¿Qué diferencia hay entre la prueba de 25 y la de 45?

La de 25 tiene fase general, con una lengua extranjera, y fase específica según la opción que elijas. La de 45 consta de dos ejercicios (más un tercero de lengua cooficial donde proceda) y exige además una entrevista personal con resultado de apto.

¿Dónde miro las fechas de este curso?

En la web de la universidad donde quieras estudiar y en la de la administración educativa de tu comunidad. Las fechas cambian cada año y no son iguales en todas partes.