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Grado en Información y Documentación — Universidad Complutense de Madrid (UCM)

La Universidad Complutense de Madrid ofrece el Grado en Información y Documentación en la Facultad de Ciencias de la Documentación, un centro dedicado en exclusiva a esta rama del conocimiento y situado en el Campus de Excelencia Internacional de Moncloa. El título forma profesionales capaces de organizar, gestionar y dar acceso a la información, tanto en soporte físico como digital, en cualquier tipo de organización.

MadridCiudad
PresencialModalidad
4 añosDuración (240 ECTS)

Plan de estudios

El plan vigente (Plan 2019) reparte los 240 ECTS del título en cuatro cursos. Los dos primeros sientan las bases teóricas y técnicas de la disciplina, con materias de fuentes de información, lenguajes documentales, sistemas de clasificación y fundamentos de archivística y biblioteconomía. En tercero y cuarto el peso recae sobre la gestión documental digital, las bases de datos documentales, la preservación digital y la evaluación de sistemas de información, junto a un bloque de optatividad que permite orientar el itinerario hacia archivos, bibliotecas o gestión de contenidos web. El plan de estudios incluye prácticas externas y un Trabajo de Fin de Grado.

Al ser el único centro de España dedicado por completo a esta disciplina, la facultad cuenta con un servicio propio de inserción laboral especializado, DOC-empleo, orientado a conectar a los egresados con el mercado profesional del sector documental. Su ubicación en Moncloa facilita el acceso en transporte público y da acceso a infraestructuras propias como biblioteca, laboratorios y aulas informáticas. La facultad ofrece también la posibilidad de cursar un doble grado con otras titulaciones del campus.

Acceso

La nota de corte del curso 2026-27 es de 5,000 (nota mínima, sin lista de espera en la convocatoria ordinaria). El precio por crédito en primera matrícula es de 16,92 €, lo que supone un coste orientativo en torno a 4.061 € para el conjunto del título si se aprobaran todas las asignaturas a la primera. El acceso general se realiza desde Bachillerato con la EBAU superada, desde Ciclos Formativos de Grado Superior, desde otra titulación universitaria, o mediante las pruebas de acceso para mayores de 25, 40 o 45 años; quienes proceden de sistemas educativos extranjeros deben homologar o convalidar sus estudios antes de formalizar la matrícula.

Salidas profesionales

Buena parte de los egresados de este grado acaba trabajando en bibliotecas, universitarias, públicas o especializadas, en tareas de catalogación, referencia y atención al usuario. Otro destino habitual son los archivos, tanto de administraciones públicas como de empresas o instituciones culturales, donde el perfil documentalista es imprescindible para organizar y conservar fondos históricos y de gestión. La empresa privada también absorbe una parte creciente de estas promociones: la gestión documental corporativa se ha convertido en una necesidad para organizaciones que manejan grandes volúmenes de contratos, expedientes o información regulada, y necesitan perfiles capaces de estructurarla y hacerla recuperable. A esto se suman los centros de documentación especializados en sectores como el jurídico, el sanitario o el periodístico, los departamentos de documentación de medios de comunicación y editoriales, y el ámbito, en expansión constante, de la gestión de contenidos digitales y arquitectura de la información en entornos web. Una parte de los graduados opta además por la vía pública, presentándose a las oposiciones de los cuerpos facultativos y ayudantes de archivos, bibliotecas y museos de las distintas administraciones.

Después del grado

Quien quiera especializarse puede continuar con un máster oficial en Gestión de la Documentación, Bibliotecas y Archivos, o en Archivos y Gestión Documental, itinerarios habituales para completar la formación con investigación aplicada o con una orientación más técnica hacia la administración electrónica y la preservación digital. La pertenencia a asociaciones profesionales del sector, como ANABAD (Asociación Española de Archiveros, Bibliotecarios, Museólogos y Documentalistas) o los colegios profesionales autonómicos, suele formar parte del desarrollo profesional habitual una vez incorporados al mercado laboral.

Qué se aprende en el día a día

Más allá de la lista de asignaturas, el grado entrena una forma concreta de trabajar con la información: describirla con precisión mediante lenguajes documentales normalizados, decidir cómo clasificarla para que sea localizable meses o años después, y evaluar la fiabilidad y el valor de una fuente antes de darla por buena. En los cursos superiores el foco se desplaza hacia lo digital, bases de datos documentales, metadatos, interoperabilidad entre sistemas y preservación a largo plazo de archivos electrónicos, competencias que hoy son tan necesarias en un archivo histórico como en el departamento de datos de cualquier empresa mediana. El trato constante con fuentes de información también deja una capacidad de síntesis y de verificación que resulta útil en cualquier entorno profesional, no solo en el estrictamente documental.

La facultad, al concentrar toda su docencia en esta disciplina, permite además un contacto cercano entre el profesorado y el alumnado desde el primer curso, algo que en centros más grandes o generalistas suele quedar diluido hasta cursos avanzados. Las prácticas externas, obligatorias en el plan de estudios, se realizan habitualmente en bibliotecas, archivos o servicios de documentación de instituciones madrileñas, lo que da a buena parte del alumnado un primer contacto real con el mercado laboral antes incluso de graduarse.

Estudiar en la capital, con el mayor tejido documental del país

Madrid concentra buena parte de las grandes instituciones documentales de España: bibliotecas nacionales y universitarias de gran tamaño, archivos de la administración central, sedes de organismos internacionales y un tejido empresarial amplio que necesita perfiles capaces de gestionar información. Esa concentración se traduce, para el alumnado de la Complutense, en más oportunidades de prácticas y en un abanico más amplio de instituciones donde completar la formación antes de graduarse, algo que no todos los centros de documentación del país pueden ofrecer con la misma variedad.

Ser, además, la única facultad de España dedicada por completo a esta disciplina le da a la titulación un peso simbólico dentro del sector: buena parte de los profesionales que hoy dirigen bibliotecas, archivos y servicios de documentación en distintas comunidades autónomas se formaron en este mismo centro, lo que facilita el contacto con antiguos alumnos ya establecidos en el mercado laboral y con las redes profesionales del sector a nivel nacional.

La transformación digital del sector documental

La profesión ha cambiado de forma notable en las últimas dos décadas. El trabajo con fondos exclusivamente en papel ha dado paso a la digitalización masiva de archivos, a la gestión de repositorios institucionales de acceso abierto y a sistemas de administración electrónica que exigen perfiles capaces de definir metadatos, garantizar la interoperabilidad entre plataformas y planificar la preservación de documentos que solo existen en formato digital. Este cambio no ha reducido la necesidad de documentalistas, la ha desplazado hacia tareas de mayor responsabilidad técnica dentro de las organizaciones, tanto públicas como privadas.

El plan de estudios de la Complutense recoge esa evolución dedicando una parte creciente de sus créditos a la gestión documental digital frente a la archivística y biblioteconomía más tradicionales, sin renunciar a estas últimas, que siguen siendo la base sobre la que se construye el resto de la formación.

Perfil de quien elige este grado

Quienes se matriculan en este grado suelen compartir un interés genuino por el orden, la precisión y la búsqueda de fuentes fiables, más que por una idea preconcebida de qué es trabajar en una biblioteca o un archivo. Buena parte del alumnado descubre durante la carrera que el perfil documentalista encaja igual de bien en un departamento de datos de una empresa tecnológica que en un archivo histórico, algo que sorprende a quien llega al grado pensando únicamente en bibliotecas.

La capacidad de trabajar con volúmenes grandes de información sin perder rigor, y de traducir sistemas complejos de clasificación en herramientas que cualquier usuario pueda entender, es probablemente la competencia transversal más valorada por quienes contratan a los egresados de esta facultad, tanto en el sector público como en el privado.

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Fuente oficial

Este título figura en el Registro de Universidades, Centros y Títulos (RUCT) del Ministerio de Educación. Se imparte en: Facultad de Ciencias de la Documentación.